miércoles, 25 de julio de 2012

Evaluación de los aprendizajes en los entornos virtuales: Hacia la promoción de procesos autorreflexivos.



¿Evaluamos como enseñamos  o enseñamos como evaluamos?
Cuando los viejos vicios se trasladan a la virtualidad.

María Janeth Ríos

El tema que abordaremos en esta oportunidad se relaciona con la Evaluación de los Aprendizajes en Entornos Virtuales, al cual hemos incorporado una expresión de lo que creemos debería ser uno de los ejes transversales del proceso evaluativo: la Promoción de Procesos Autorreflexivos. Éste es, por tanto, un escrito para invitar a reflexionar sobre nuestra propia práctica. 
Comenzaremos por referirnos a una realidad que está ocurriendo en la forma de evaluar en los entornos virtuales y es el hecho de que en ellos se están repitiendo algunos de los errores de la educación presencial: Enunciados de actividades que muchas veces no explican las condiciones para realizarlas; no se menciona si existen o no opciones de consulta para los estudiantes en caso de dudas, inquietudes o algún otro inconveniente, no se especifica si la tarea puede hacerse de forma individual o colectiva; solo se hace énfasis en el producto… encontramos así, propuesta de actividades sin considerar las diferencias individuales que en cuanto a habilidades y destrezas tienen los alumnos.
Así mismo, frecuentemente, con base en los resultados obtenidos en el producto o actitud final de los estudiantes, se pretende medir su aprendizaje y asignar "etiquetas" con las que intentamos "clasificarlos". Se hace necesario, establecer con claridad en cuanto a ¿qué es lo que se espera con las actividades de aprendizaje que proponemos en una planificación?.
Entonces, ¿qué concepciones tenemos acerca de lo qué es evaluar en entornos virtuales? ¿Cuál es nuestra intención al hacerlo? Como bien sabemos, existen varias formas de asumir y en consecuencia, de llevar a cabo la evaluación. Como medición: evaluamos productos con base en los cuales como ya dijimos, etiquetamos a estudiantes que se ubican entre aquellos que obtienen calificaciones por debajo de la nota mínima aprobatoria y los que superan tal calificación, pero, un número por si solo no puede describir el aprendizaje alcanzado o no por un alumno. La evaluación en este caso, se convierte en un juicio de valor absoluto, cuando debería ser un proceso dinámico, algo más que una simple y mera medición.
Otro punto es que muchas veces nos conformamos con llevar a cabo diagnósticos iniciales que poco consideramos para reajustar nuestras planificaciones; evaluaciones formativas que carecen de un feedback que invite a nuestros alumnos a reflexionar sobre sus intervenciones y tareas y la forma en la cual están siendo abordadas, dándole mayor interés a la llamada evaluación sumativa.
Como hemos dicho al inicio, nuestra intención es exaltar la evaluación de aprendizajes, como proceso mediante el cual podamos promover en nuestros estudiantes la metacognición hacia su propia forma de aprender y abordar el conocimiento; en otras palabras promover la autorreflexión. En tal sentido, la evaluación se configura en un elemento que atañe tanto al docente como al estudiante. Para el docente se constituye en una fuente de información no solo para valorar y describir el aprendizaje alcanzado por sus alumnos, pues también le servirá para verificar (y quizás ajustar, reordenar, modificar) las estrategias (y por ende, las actividades y técnicas) utilizadas en el acto didáctico. Para el estudiante, el proceso evaluativo deberá constituirse en la fuente por excelencia de su propio aprendizaje.

LA AUTORREFLEXIÓN

Principalmente la autorreflexión se relaciona con:
Autosupervisión, que al decir de Barnett (1997), es un proceso continuo donde el sujeto controla y verifica cada acción que ejecuta en función de parámetros que conoce.
Autoconfrontación, que según Beck y otros (1994), tiene que ver con la reflexión consciente que realiza el sujeto sobre sus propios compromisos, retos y responsabilidades.
Autoconciencia, cuando el individuo es capaz de reconocer sus fortalezas y debilidades para aprender en y desde la propia experiencia.
Criticidad, capacidad de analizarse a sí mismo y al entorno que le rodea.
Lo anterior, nos obliga a plantearnos algunas interrogantes: ¿Evaluamos en los entornos virtuales para promover la autorreflexión en nuestros estudiantes, y por qué no, en nosotros mismos? ¿Evaluamos en función de parámetros con los que el estudiante está plenamente identificado? ¿Realizamos un acompañamiento tal que genere en nuestros alumnos la capacidad de reconocer sus compromisos, retos y responsabilidades frente al acto didáctico? La evaluación debería, en consecuencia, suscitar en el estudiante el análisis interno y del contexto para resignificar su propia experiencia.
Como vemos, nuestras creencias y acciones hacia la evaluación en entornos virtuales, son sin duda, aspectos importantes de los cuales depende, en gran parte, un acto didáctico pertinente y realmente ajustado hacia la motivación, el interés, y, por supuesto, hacia el logro de aprendizajes para la formación continua del estudiante.

CÓMO FAVORECER LA AUTORREFLEXION SIGNIFICATIVA

Algunas de las condiciones o factores que pudieran favorecer la autorreflexión significativa en nuestros estudiantes en un entorno virtual, serían:
Motivar su disposición hacia la socialización del conocimiento. En los entornos virtuales, podemos generar espacios para ello a través de foros de discusión, encuentros en chat; también con la presentación de información para su análisis y comentario, preguntas generadoras de discusión… entre otras opciones.
Promover el uso y desarrollo de competencias cognitivo-lingüísticas. Capacidad de redacción, síntesis, secuencia de ideas, exposición sustentada de opiniones
Impulsar el interés y la motivación hacia el aprendizaje, lo cual  demanda en los docentes actuar con empatía y actitud positiva.
Utilizar los diversos canales de comunicación disponibles en los entornos virtuales y otras alternativas de la Web 2.0 que quizás no se encuentren en dichos entornos (correo electrónico, Redes Sociales…) para hacer un acompañamiento permanente a nuestros estudiantes.  Es necesario un feedback para instar a la autorreflexión.
Lo anterior, indiscutiblemente, nos lleva a mencionar, de igual forma, algunas otras acciones inherentes a la planificación didáctica para promover e involucrar a los estudiantes en los procesos evaluativos autorreflexivos:
Motivarlos hacia la apropiación de los objetivos de aprendizaje. Los estudiantes que conocen los aprendizajes que se esperan de ellos pueden mejorar su actitud hacia la experiencia que están por emprender.
Inclusión de actividades para la construcción individual y colectiva del conocimiento: envío de tareas, realización de trabajos en equipos (wikis, blogs, documentos de Google), foros colectivos de reflexión, entre otras.

En cuanto a algunas de las cualidades necesarias del docente para la promoción de estos procesos evaluativos autorreflexivos en entornos virtuales, tenemos:
Ayudar a aprender: mediante acciones de seguimiento, acompañamiento y feedback permanentes.
Facilitar el aprendizaje con actividades centradas en los estudiantes
Ser creativo: variedad en presentación de contenidos y en las actividades propuestas
Investigar: actualizar permanentemente contenidos en atención a la realidad que subyace al currículo y al contexto
Promover diálogos crítico-reflexivos: establecer actividades como  debates, estudio de casos, y otros espacios para el intercambio de ideas.
Tener claridad en su rol frente a la evaluación. El docente no es el único que interviene en dicho proceso; en él también se incluye al alumno para que se evalúe a sí mismo,  a sus compañeros, al docente, al entorno virtual donde se desarrolla el acto didáctico y al acto didáctico propiamente dicho.

Con respecto, a los estudiantes, estamos obligados como docentes a planificar y actuar en función de promover en ellos:
Su interés por “aprender” e investigar. Sembrar en ellos el interés por conocer más allá de lo abordado en el curso
Que sean creativos, tanto en sus actitudes como en sus intervenciones y producciones.
Promotores y generadores de diálogos crítico-reflexivos con sus pares
Partícipes activos en la evaluación: no solo para su autorreflexión, también para valorar la planificación, actividades propuestas, actitud y acompañamiento del docente, desempeño de sus compañeros.

OTRAS IMPLICACIONES NECESARIAS EN UN ENTORNO VIRTUAL PARA FAVORECER EL PROCESO EVALUATIVO
Garantizar el acceso al curso, hacer uso efectivo de los mecanismos de seguimiento e involucramiento (docente y estudiantes). Adicional a las opciones que ofrece un entorno virtual (Calificaciones, frecuencia de visitas por estudiantes, actividades realizadas, campos visitados), también se pueden utilizar como alternativas: correo electrónico, grupos en redes sociales. En algunas oportunidades el uso de teléfono móvil para comunicarse, lo cual también es válido.
Planificación del tiempo. Por parte del docente es imprescindible planificar el tiempo que destinará al seguimiento y la retroalimentación necesarios en un curso. En cuanto al estudiante, ya conociendo los aprendizajes esperados, las actividades que debe realizar, y todo lo que ello implica, deberá hacer ajustes a su tiempo disponible para el estudio. Debe considerarse, igualmente,  la estimación de horas para la realización de cada actividad, lo cual va a depender de la naturaleza y cantidad de información que el estudiante debe procesar y analizar,  y de lo que se espera que realice con ella.  Al estudiante puede ofrecérsele una agenda de trabajo en la que se indique la cantidad de horas estimadas para la realización de cada una de las actividades.
Actitudes personales favorables. Si el docente actúa con compromiso, humildad, ética, empatía… sus estudiantes muy posiblemente actúen de la misma manera. Un docente que no frecuenta su curso y no retroalimenta de manera significativa, muy posiblemente tendrá alumnos poco motivados y con actitudes negativas hacia el aprendizaje, lo cual muchas veces genera deserción.
Habilidades y destrezas para el uso y/o diseño de medios didácticos. Esta condición es imprescindible en ambos actores, máxime cuando la web 2.0 nos ofrece cada día innovaciones tecnológicas que pueden favorecer los procesos de enseñanza y aprendizaje en entornos virtuales.

DE LA COMUNICACIÓN ENTRE USUARIOS Y CONTENIDOS, Y SU IMPLICACIÓN EN EL PROCESO EVALUATIVO
Especificamos ahora algunas alternativas comunicacionales para procesos evaluativos autorreflexivos  en entornos virtuales  
Para favorecer la comunicación entre usuarios y contenidos contamos con una gran diversidad de herramientas y servicios tecnológicos: podemos presentar contenidos en vídeos,  grabar video clases para ser presentadas posteriormente a los estudiantes, conferencias y entrevistas con expertos disponibles en la red. Tenemos también la posibilidad de publicar y/o enviar documentos (artículos, presentaciones en línea, presentaciones portátiles, resúmenes, también disponibles en internet). Esto por supuesto nos obliga a una actualización permanente en el uso de herramientas como: Slideshare, Youtube, correo electrónico y todas sus bondades, archivos en código HTML, ofimática, creación y edición y publicación de vídeos.
Por otro lado, debemos tratar de evitar la monotonía en la presentación de contenidos. No es conveniente que los contenidos de un curso, se presenten en un solo formato. Recordemos que tenemos estudiantes que no son tan aficionados a la lectura, y disfrutan más y asimilan mejor la información presentada de forma visual y/o auditiva.  Otros aspectos serían:
Búsqueda de información pertinente y actualizada.  En el mundo de hoy, la información se genera y se multiplica muy rápidamente, tenemos muchísima información y debemos ser capaces de seleccionar las más pertinente y válida.
Balance entre consumo y producción de contenidos. Debe haber un equilibrio entre la información que presentamos al estudiante y los contenidos que se aspira que produzca.

LA COMUNICACIÓN ENTRE USUARIOS Y SU VINCULACIÓN CON EN EL PROCESO EVALUATIVO
Para la comunicación síncrona (aquella que ocurre al mismo tiempo entre los sujetos que se conectan), podemos tomar en cuenta lo siguiente:
Tener claridad en el propósito del encuentro: si es sistematizar procesos, promover diálogos reflexivos, unificar criterios y aclarar dudas, conversatorios en línea, vídeo clases en vivo, entre otros.
Para dichos encuentros síncronos, contamos con varias opciones que ofrecen la posibilidad de  (vídeo, chat y/o audio) – como por ejemplo: Blackboard, WizIQ, Skype.
Uso racional del chat: en cuanto a número de participantes, no es conveniente un número exagerado de estudiantes. En una sesión de chat conviene que la cantidad no exceda de unos 6 o 7 alumnos. Si configuramos el chat en un curso para reuniones virtuales entre los integrantes de un grupo, con la posibilidad de que las sesiones queden grabadas, tendremos un espacio rico en información para evaluar y dar feedback sobre los avances, aportes y toma de decisiones del equipo en función del trabajo que estén realizado.
Los encuentros asíncronos, por su parte, podemos incluirlos en nuestras planificaciones para: generar debates, diálogos de reflexión, procesos de auto / coevaluación, espacios para exposición e intercambio de ideas y opiniones, espacios de socialización, esto últimos para generar un clima de familiaridad en el entorno para motivar al estudiante a ingresar al curso no solo por aprender sino también para interactuar con sus compañeros.
Los encuentros asíncronos también pueden favorecer el trabajo colaborativo a través de foros, wikis, blogs. Otras opciones para trabajos individuales son: los glosarios, y los cuestionarios (estos últimos se sugieren más para la autoevaluación), en el caso de utilizarlos como pruebas deben evaluar la reflexión más que a la memorización. Es Importante también no limitar la evaluación de los aprendizajes a un solo tipo de actividad.
Ambos encuentros, tanto los síncronos como asíncronos, deben planificarse de forma pormenorizada:
Establecer normas para la intervención.
Dar a conocer los criterios de evaluación. Enunciados claros y precisos en las consignas o enunciados de las actividades, recordemos que en un ambiente virtual, el tipo de comunicación por excelente es el escrito.
Tener claridad en cuanto a la estimación del tiempo que deberán invertir los estudiantes para realizar la actividad y así poder establecer un tiempo prudente de duración de la misma. 
Seguimiento y retroalimentación continuos. Un feedback adecuado y a tiempo promueve curiosidad, interés y, por tanto autorreflexión en el estudiante.
Tener conocimiento y considerar la experiencia de los estudiantes con respecto al uso de las herramientas o servicios informáticos inherentes a la actividad, también sus conocimientos previos en cuanto a contenidos.
Plazos. Si bien es cierto es importante establecer plazos para cumplimiento de asignaciones; sin embargo, en el marco de la flexibilidad que debe imperar en la educación a distancia, puede haber excepciones.

REALIDADES QUE NO PODEMOS OCULTAR
Existen algunas realidades presentes que no podemos ocultar frente a la necesidad de evaluar en y para la autorreflexión. No podemos negar, por ejemplo, que el tiempo de dedicación que implica leer, comentar, replicar de forma sustentada, dar el feedback adecuado en un entorno virtual, representa, tanto para el docente, como para el estudiante, una inversión considerable de horas. Esto nos obliga a planificar el tiempo en atención a todos los roles que ejercemos.
De las concepciones de evaluación, sabemos que la de mayor impacto ha sido la evaluación por productos y no de procesos. Esta es una realidad que está presente tanto en estudiantes como docentes. De allí que entre los intereses primarios de ambos actores se encuentren las calificaciones.
Otra realidad es que no todos los actores cuentan con las habilidades o competencias comunicacionales para intervenir activamente en un entorno virtual. Será responsabilidad del docente gestionar dicha realidad con el seguimiento y acompañamiento adecuado.

“La evaluación es un proceso de búsqueda del profesor y los estudiantes, en donde ambos verifican sus aciertos y desaciertos”
Rosa María Garza
La evaluación se constituye así, en un proceso permanente de aprendizaje tanto para el docente como para los estudiantes.

Referencias:
Barnett, R. (1997). Towards a higher education for a new century. University of. London, Institute of Education.
Beck, Giddens y Lash (1994). Modernización Reflexiva. Madrid, Alianza Universitaria.
Otras consultas sugeridas:
Barberà, E. (2006). Aportaciones de la tecnología a la e-Evaluación. Disponible en: http://www.um.es/ead/red/M6/
García Aretio, L. (2004). Evaluación de los aprendizajes en entornos virtuales. Disponible en: http://www.cibersociedad.net/public/k3_arxius_gts/9816_52_piwvt1q3_arx_gts.pdf
Restrepo, B. (2008). La evaluación de aprendizajes en ambientes virtuales en la Educación Superior. Disponible en: http://www.colombiaaprende.edu.co/html/mediateca/1607/article-175394.html



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